No se bien como empezar este post... verán, hace casi dos semanas que uno de mis mejores amigos, uno de los 3 que mas quiero, murió.
Es por demás decirles la enorme tristeza que me dió, la pena terrible y lo adolorido que aún sigo.
Siempre estuvo ahi, dispuesto a ayudarme, sin importar la hora, el día, si estaba cansado o si estaba ocupado.
Siempre tenía tiempo para escucharme, para ayudarme, para darme un sonrisa, para darme consejos y alguno que otro jalón de orejas.
Recuerdo la primera vez que lo vi, aún estábamos en secundaria, el, un año mayor que yo, así que en la escuela no nos llevábamos mucho, incluso, hasta me caía un poco mal, se me hacía medio sangrón, aunque en realidad no lo era.
Recuerdo que estaba en su camioneta, una ford de los 80´s, café, con un sombrero vaquero y unas botas vaqueras. Recuerdo, también, que me llamó la atención por un pequeño detalle: era el único, (además de mi) que llevaba su guitarra diario y se ponía a tocar en la salida.
Yo por el contrario, tocaba a todas horas, incluso me salía de clases para tocar... :p
Un día un buen amigo en ese entonces, me comentó que también, le gustaban mucho los Beatles, que si me gustaría tocar con el alguna vez. Mi respuesta, clásica, fue un "si claro". Cuando en realidad no tenía ni la más mínima intención de hacerlo. Sin embargo, creo que si acabamos tocando.
Con el tiempo, otros amigos en común nos fueron juntando en reuniones, ellos, tocaban en las misas del domingo, yo, como buen hereje que soy, no me paraba en las iglesias bajo ninguna circunstancia, menos aún, tocar esas sosas y aburridas canciones religiosas.
En fin, yo los veía para tomar café los domingos (cuando terminaban de cantar/tocar de misa) y poco a poco me fui haciendo más y más amigo de ellos, y poco a poco, me fui haciendo mas y mas amigo de el, no solo compartía mi gusto por los Beatles, si no que también le gustaba el blues y la música clásica, al grado, que una vez fuimos todos en bola, a la OFUNAM, en su enorme camioneta café.
Y así, a lo largo de muchos, muchos años, entre (15 y 20) nos fuimos haciendo más y más amigos, trabajamos juntos, lloramos juntos, reímos juntos, nos dábamos consejos, incluso me apoyó cuando decidí dejar de beber y de fumar, platicamos de mujeres, de amigos... no había semana, que no nos viéramos al menos 2 o 3 veces por semana.
Junto con otro, fuimos inseparables los 3. De arriba para abajo.
Pasé prácticamente todo a su lado, al menos sus etapas mas importantes: su noviazgo y ruptura temporal con su novia, su regreso con ella y su boda, el nacimiento de su hija, hasta recogerla del kinder, enfermedades de sus padres y familiares, sus alegrías y penas eran las mías.
Estuvo a mi lado en mi parte mas depresiva y la mas alegre, durante enfermedades nunca dejó de al menos echarme una llamada o un mensaje para saber como seguía, siempre atento a las operaciones de mi mamá, en las buenas, las malas y las peores, estábamos siempre el uno para el otro.
Más que amigos, eramos hermanos.
Hace unas semanas, me comentó que se sentía muy cansado y que le faltaba el aire, el decía que era anemia, pues comía muy mal, por su trabajo, luego no había tiempo de comer en forma...
Al poco tiempo, me entero, que comienza a sangrarle la nariz y perdió el conocimiento por unos instantes, sin embargo, el, por no dar molestias a los demás, no quiso ir al doctor... y así pasaron varios días, hasta que un lunes en la noche, me avisa su esposa que lo llevaron de urgencia a un sanatorio.
Ahí el medico, (que no nos supo decir que tenia) nos dijo que podían ser varias cosas, pero algo seguro, era que tenia una enfermedad en la sangre, que los estudios nos dirían que, con el tiempo.
Esa noche, la pasé en el hospital, hasta que lo regresaron a su casa, cuando salio, en la silla de ruedas, lo vi, pálido, muy apagado y semiconsciente.
Al día siguiente, acompañé a su papá para llevarlo al medico, otra vez, nos regresaron a su casa, esta vez, solo con medicinas, apenas se pudo parar para ir al baño mientras lo llevaba en silla de ruedas, yo seguía diciéndole que se iba a poner bien, que ya con las medicinas, pronto se iba a sentir mejor, recuerdo, que hasta lo acaricié en la cabeza, como si fuera un niño para reconfortarlo.
Esa vez, que lo cargué, estaba muy liviano, como pajarito, indefenso.
Me dió una tristeza indescriptible, pues el, siempre fué delgado y siempre había sido deportista, ciclista de alto rendimiento, alegre, dinámico, estaba ahora, apagado.
El jueves en la madrugada, apenas dos días después, lo ingresaron de urgencia al hospital, donde falleció a las pocas horas de llegar.
Llegué a verlo, aún en terapia intensiva, con esos horribles tubos conectados.
Yacía ahí, mi amigo, mi hermano: muerto.
Pasé ese día y el día siguiente a su lado, llorando, como no había llorado, creo que nunca.
Fue, lo digo sinceramente, una pena, devastadora para mí.
Me sentía, al igual que sus padres, hermano y esposa, como si la pena, (por que lo era) fuera mía.
Era tan querido para mi que (aun mientras escribo esto, se me salen unas lagrimas de solo recordar) me sentía miembro de su familia.
Incluso, llegaron a darme el pésame amigos en común.
Ese día fue terrible para mi, no recuerdo mucho, solo recuerdo estar al pie de su ataúd, llorando mientras otro amigo, me abrazaba.
Cuando llegó mi novia al funeral y me abrazó me desmoroné en sus brazos.
Es increíble la calidez y confort que sentí a su lado, mi compañera estuvo para mí en esos momentos tan duros, con una sonrisa y dispuesta a consolarme. La amo tanto.
Al día siguiente, antes de que se lo llevaran a cremar, pasé a verlo y a despedirme de el.
Le dije, una vez mas, cuanto lo quería. Cuanto lo iba a extrañar y cuanta falta me iba a hacer, pero que estuviera tranquilo, que fuera en paz, que yo le echaría un ojo a su hija y a su esposa.
En ese momento, (juro que es verdad) me envolvió un olor a flores y sentí una paz y una calma... se que no lo creerán, pero juro, que en ese momento, mi amigo estuvo a mi lado y me abrazó y me reconfortó.
Me aleje de su ataúd increíblemente tranquilo y sereno.
Aunque lloré un poco esa tarde, me sentí muy tranquilo.
Cuando depositaron sus cenizas en la cripta, volví a llorar y a sentirme muy mal.
Al día siguiente, (le hicieron rezos durante 9 días) yo dudaba de ir o no, no solo por no ser católico practicante, si no, por que al ir ahi, iba a recordar toda la pesadilla vivida, dias antes.
Sin embargo fui y algo muy curioso pasó, a media misa, su hija de 2 1/2 años (la cual desconocía totalmente donde estaban las cenizas del papá), salio corriendo esquivando a todos y yendo directo a la cripta donde yacían las cenizas. Su esposa, su hermano y yo nos quedamos en shock, pues la niña, no tenia forma de saber, no solo donde era la cripta y menos aún, donde estaban las cenizas de su papá.
Los 3 nos abrazamos y reímos un poco entre la tristeza, pues supimos que fue el, quien le enseñó a su hija, donde estaba.
Después de eso, volvieron a entrar a la misa y yo me quedé afuera, en un patiecito y le dije, que nos había sacado de onda, pero que yo sabia que el estaba por ahi, le dije otra vez cuanto lo quería y una vez más, me invadió un olor a flores y me invadió, de nuevo, una paz enorme.
Tan extraño fué esa paz, que hasta me sentí contento, cuando todos salieron, estaban llorando y tristes, yo me sentía en paz y hasta cierto punto, alegre.
Muy extraño.
Juro, que mi amigo, volvió a tocarme esa noche.
Desde entonces, me siento triste, (como hace unos minutos mientras escribía esto) pero en general, me siento, ya mucho mas tranquilo.
Lo extraño, muchísimo, es muy raro, salir y saber que no recibiré un mensaje preguntando si lo acompaño al centro, o a tomar un café o si se me antoja ir a tomarme un whisky a su casa.
Frecuentemente, platico, con el otro gran amigo y del cual, el era su hermano prácticamente también, de como lo extrañamos y lo difícil que es, el día a día.
Aún le escribo en twitter (y creo que lo seguiré haciendo por un buen tiempo).
El viernes pasado, todos sus amigos, con los que cantaba en la iglesia, decidieron que le iban a cantar el lunes en su ultima misa, les hacía falta una guitarra (la de el claro) y me pidieron si les echaba la mano, para "rellenar" el ensayo de ese día.
Recuerdo sus ensayos, ya que mi amigo, era el director del coro y como dije antes, lo acompañaba de vez en cuando a sus ensayos que terminaban en reuniones, digo, ninguno de todos ellos, son cantantes profesionales o músicos profesionales, sin embargo lo hacían con mas corazón que talento y les salía bastante bien.
Ese viernes, ensayamos en su casa.
Llevaban muchos años, sin tocar y cantar juntos.
Fue curioso, ver, otra vez, la sala de su casa, estaba llena de vida, llena de sus amigos, cantando, riendo, lo más curioso, que nadie dijo pero que todos sabíamos, es que no cantaban y tocábamos para una misa, cantaban y tocábamos por el, para el, ese viernes cantaron como no los había yo escuchado nunca, prácticamente perfecto, supe, otra vez, que los estaba dirigiendo de nuevo, por ultima vez.
Al día siguiente sábado, yo salí de viaje con mi novia y regresé el lunes, por cuestiones de tráfico en la autopista, ya no llegué a su misa, pero estoy seguro, que volvieron a cantar y a tocar a la perfección.
Algo que también es sabido, pero que nadie quiere aceptar, es que el, era el que se encargaba de reunirnos a todos, de organizar las reuniones y con su muerte, viene también, la inevitable y triste muerte del grupo.
Deja una hija de 2 1/2 años, una esposa, un hermano, 2 padres y cientos de amigos y miles (no exagero) de personas cuyas vidas tocó.
Descansa en paz Ixma.
Mi amigo, (de traje) y yo, en el bautizo de su hija.
( ,_.)

4 comentarios:
:*
Ese aroma a flores es algo muy peculiar. Me sumo a quienes han tenido una experiencia muy similar. Un abrazo.
Que bonito Ed. Y es muy bueno q escribas todo eso. Me da gusto que estés por sobre todo Tranquilo :) ánimo.
Gracias por platicar tan lindo de mi negrito, lo extraño mucho y se k tu también, eres x k asi es, muy importante para el....lo se!
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